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Negro sobre blanco

Medios

En la multitudinaria marcha nacional de reclamos del 8N hubo una agresión frente a las cámaras de C5N que hasta el cansancio se repitió en varios noticieros como solidaridad al periodista agredido (Néstor Dib).

La intolerancia es repudiable y nada lo justifica, pero se debe clarificar el motivo de la problemática. El hecho se produjo en las adyacencias de la porteña Plaza de Mayo.

Imagen TV
Se conoce el golpe artero desde atrás que propinó un joven (Nicolás Ayuso), quien previamente filmaba el control técnico del móvil televisivo hasta que fue molestado verbal y físicamente por algunos de quienes estaban en su interior y en las afueras del mismo.

Esta situación quedó registrada en cámaras personales y en celulares, pero tuvieron una escasa difusión pública.

Sabiendo esta realidad, corroborada por dos veinticinqueños ligados indirectamente a ambas campanas informativas, se explica el motivo de ira que culminó con el golpe de puño al notero televisivo, pero para comprenderse el contexto se debió haber mostrado con audio los sucesos anteriores.

Lejos de las banderías políticas, no cuesta nada decir la verdad y la verdad tiene una sola cara. Mientras tanto, se dijeron y se publicaron muchas falsedades, en algunos casos por omisión y en otros por falta de profesionalismo a la hora de chequear un dato informativo.

Ahora actúa la justicia y sería deseable que todo se esclarezca, desde el disparador del altercado hasta la  pérdida laboral de Ayuso, con un casual nexo conector en la persona de un locutor del canal que a su vez es el responsable de las relaciones institucionales de la compañía de seguros para la que trabajaba el joven detenido luego por la Policía Federal.

Una vez más -lamentablemente- queda bajo cuestionamiento el rol de la prensa.