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Perspectiva

Economía

Argentina sufriría un estancamiento económico este año, aún si el gobierno logra restaurar la confianza internacional cerrando un acuerdo con acreedores de deuda impaga.

Un estricto control cambiario y una alta inflación, que continuarían en el 2015, han erosionado al consumo y golpeado a la industria nacional, pilares del sólido crecimiento que había registrado el país desde el 2003.

Y la falta de inversiones sugiere que los niveles de desempleo y pobreza al menos se mantendrán y con ello la potencial conflictividad social.

El Fondo Monetario Internacional estima que la tercera economía más grande de América Latina mostrará una contracción de un 1,7 por ciento en 2014 y caerá un 1,5 por ciento este año.

Economistas argentinos son menos pesimistas, pero aún así esperan un virtual estancamiento económico, pronosticando un ligero crecimiento del 0,2 por ciento en el 2015.

Desde otra óptica, el gobierno de la presidenta Cristina Fernández asegura que Argentina logrará crecer un 2,8 por ciento en el 2015. De todos modos, si así fuera, dista del ritmo que llevó al oficialismo a hablar del crecimiento "a tasas chinas".

Tanto con acuerdo con los acreedores como sin acuerdo, la economía será mediocre o mala este año. Aún si la economía se empieza a recuperar en el segundo semestre, con la llegada de algunas inversiones o el ingreso de dólares, el arrastre negativo del 2014 será difícil de revertir.

Un acuerdo con los acreedores de bonos impagos, conocidos como "holdouts", que ganaron un juicio en Estados Unidos por 1.600 millones de dólares, ayudaría a abrir algunas puertas de financiamiento cerradas desde que Argentina fue empujada a un incumplimiento técnico en julio por no acatar ese fallo.

Un mayor acceso de un país al crédito ayuda a atraer las inversiones y fomentar la actividad económica.

Con la actual coyuntura, los especialistas esperan que el gobierno mantenga restricciones cambiarias para que la moneda cotice estable ante la menor entrada de dólares, y así evitar una devaluación que, según el oficialismo, golpearía aún más a los argentinos.

Fernández limitó en el 2011, poco después de ser reelecta, la compra de dólares para ahorro y estableció un proceso de aprobación para las importaciones con el fin de desacelerar la salida de divisas y proteger las reservas del Banco Central.

Desde hace cuatro años, el gobierno usa los fondos del Banco Central para pagar deuda externa. Las reservas se ubican en unos 31.300 millones de dólares desde los 48.000 millones de dólares a principios del 2010.

Las reservas se recuperaron hacia finales del 2014 después de haber alcanzado un mínimo de 26.910 millones de dólares, gracias a haber recibido alrededor de 2.300 millones de dólares de China como parte de un acuerdo de intercambio de monedas entre ambos países..

El consumo en el mercado interno se ha debilitado en los últimos meses de la mano de la inflación, que ha minado el poder adquisitivo de los trabajadores con su ritmo del 35 por ciento anual estimado por economistas privados.

Gran parte del problema es que los incrementos salariales a los trabajadores no llegan a compensar la subida de precios.