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Intriga

Deportes

(Corrige error ortográfico en cuarto párrafo)

El atleta Miguel Guerra forma parte de la elite del deporte argentino, refrendado en resonantes triunfos esta temporada y en pleno preparativo para otros objetivos de corto plazo.

"Mito" / Foto 'Locos por Correr'
Es habitual verlo en prácticas durante diferentes momentos en los alrededores de su 25 de Mayo natal.

Sin embargo, molesta e intriga leer en redes sociales un manto de sospecha sobre sus condiciones naturales.

El “Mito” del pueblo arroya en pruebas de resistencia, incluida la última 21K de Lanús que lo vio brillar (foto izquierda).

Allí hizo nuevamente declaraciones por las continuas dudas sobre el eventual uso de alguna sustancia prohibida para las competencias de alto rendimiento

En la cara nadie me dice nada” al respecto del dopaje, afirmó Guerra en conversación con el sitio ‘Locos por Correr’, donde en la nota adjunta lo presentan como “provocador por naturaleza, filoso en el pavimento y a la hora de declarar” sabiendo que es “centro de la polémica” (reporte).

Ratificó así lo dicho sobre su inocencia la semana anterior durante una entrevista dada al segmento deportivo del Canal 3 veinticinqueño.

Especialistas médicos reconocen que hacer pruebas de doping es complejo y costoso en Argentina para ser afrontado por los organizadores de las carreras atléticas, a lo que se debe sumar una necesaria homologación nacional e internacional.

No es sólo una droga prohibida a detectarse, sino varias, lo que eleva los presupuestos.

La dificultad se traslada a la mayoría de las disciplinas deportivas, salvo el fútbol profesional de AFA, quien trabaja con un laboratorio de Francia avalado por la FIFA.